lunes, 23 de abril de 2007

Nuevos domingos

"Lo mejor para la resaca es, cuando te levantás, tomar un vaso de lo mismo que tomaste la noche anterior." "Yo cuando tengo resaca me levanto y preciso un buen vaso de coca con hielo"."En Brasil te venden unos frasquitos con un líquido para la resaca que después andás volando".

¿Cuántas veces escuchamos estas frases? Todos tienen una receta para la resaca pero realmente casi ninguna es comprobable. Porque no creo que haya ser humano capaz de tomarse un vaso de lo que tomó la noche anterior, ¿y cuando tomáste de todo? imaginate un licuadito de whisky, cerveza, speed y un toquecito de ron el mediodía del domingo. Para eso dejá la garrafa abierta y prendé un fósforo.

Después de tantos años, de tantas tardes de domingo tirado moribundamente en mi cama, encontré el anti-resaca. Sí, no lo pueden creer no? El tema es que no todos tienen la suerte de tener una madre médica, yo sí.

La cosa arrancó hará unos 2 ó 3 años, una de esas noches como tantas en la que tomaste lo suficiente. Mirás el reloj y las agujas marcan las 6:10, tus amigos están a full, vos también, todo está perfecto adentro del boliche, tanto que decidís salirte de todo eso ir a la barra y congelar ese momento y no se te ocurre mejor idea que pedir una cerveza. Es que en definitiva, el acto reflejo irresponsable de pedir una cerveza a esa hora es, simplemente, el deseo inconsciente de querer detener el tiempo y que ese momento dure para siempre. El único problema es que, este producto derivado de la cebada, lo que hace es dilatar la acción del alcohol en tu cuerpo, y nunca razonaste que en menos de 2 horas vas a estar acostado y los tiempos de recuperación se acotan.

Llegás a tu casa, te acostás y ahi empieza la primer parte del castigo. "¿Que pasa?" pensás. Cerrár los ojos es imposible, parece que hubiera un par de hijos de puta afuera de tu cuarto moviéndolo. "Voy a enfocar algo, ahí va...la hora del video o la lucecita de la tele", no, no hay chance de hacerlo. Lo único que queda es respirar profundo por la nariz y largar el aire por la boca, sentarse de vez en cuando tampoco está mal. "No, parece que nada va a cambiar esto", y éste es el momento donde lo volvés a hacer...jurás una vez más no volver a tomar de esa manera, y entre murmullos te dormís.

Al otro día cuando me levanté lo primero que hizo mi madre, que por alguna razón se dio cuenta de las inclemencia que estaba viviendo, fue darme este producto anti-resaca. Al poco rato de haberlo tomado volvió a ser sábado. Pero nunca más volví a preguntarle a mi vieja que es lo que había tomado, tal vez si lo hacía ella podía pensar que lo precisaba en ese momento o estaba preparando un "gran golpe".

Pero hace un par de semanas, un amigo vino a casa y andaba medio mal herido, y me pidió uvasal o algo de eso. Fui a buscar en un armario que tiene mi madre con millones de muestras médicas. Todo lo que un humano puede tomar para cualquier tipo de dolor está ahi. Al no encontrar lo que buscaba le pregunté a la doctora. Ella vino, miró a mi amigo, le preguntó los síntomas, y la pregunta del millón "¿Tomaste mucho?" a lo que la respuesta fue la misma que daría cualquiera, "un poquito nomás". Y en ese momento...todo se volvió más lento, el tiempo se detuvo creo que hasta llegué a escuchar música gregoriana, mientras, mi vieja me mostraba con su mano extendida una cajita pequeña (que me parecía haber visto antes) que titulaba en una de sus caras "Omeprazol". Ahí reaccioné...sí es él!!! Él me salvó una vez!!

Celosamente le dí una del blíster, y me guardé la caja en mi mesa de luz. Supe que desde ese momento los domingos ya no serán lo mismo. Ahora estoy en una etapa de redescubrimiento, de reencuentro con actividades que eran impensadas para un domingo, jugar al fútbol, comer un buen asado y hasta salir a tomar mate. Por todo esto, gracias Omeprazol...y un muy especial brindis para vos....SALUD!!!

miércoles, 18 de abril de 2007

Segundo Brindis: Los de escudo y lanza

Y llegó el segundo brindis...Esta vez el merecedor de este humilde texto-homenaje son todos aquellos, como dice Andrés Calamaro, “que vuelven con las luces de otro día”.

Pero no sólo para ellos, también están los compañeros caídos en batalla, quienes dejaron todo en la cancha pero por ese último sorbo traicionero del fondo del vaso no pudieron llegar. No pudieron llegar pero estuvieron, y son los mismos que se levantarán con esa luz molesta, cegadora e irritante, del otro día.

Se levantarán pidiendo revancha, sabiendo que la tarea no está cumplida y aún queda mucho camino por recorrer, muchas pistas para lustrar, muchos versos por recitar.


Al compás de las vibraciones, producidas por las ondas sonoras, se desplazan estos personajes noctámbulos. Cual gladiadores se van abriendo camino entre el tumulto. Las oleadas de perfumes de todo tipo los avasalla, pero les hace recordar sus convicciones.


¿Su objetivo? El más próximo, que puede estar del otro lado del boliche, atrás suyo o por qué no en una de las escapadas solitarias hacia la libertad de fumar un cigarro mientras toma coraje para volver a entrar, y no dejar escapar a esa presa que han marcado no con un fierro caliente, pero sí con una mirada.


Al volver a entrar ya saben lo que quieren estos profetas del crepúsculo. Así que no demoran más que por ir a la barra y pedir un líquido desvergonzador. “Ahora sí” se dicen a ellos mismos, y lo dan todo. Se arman de escudo y lanza, y entregan sus mejores pasos, sus palabras más convincentes analizando en milésimas de segundo cada una de ellas (sabiendo que ésta es su mejor arma) y hasta haciendo promesas que jamás recordarán.


Después de aquí el destino es diferente para cada uno de ellos, algunos quedarán en el camino, pero sabiendo que lo dejaron todo por la causa. Otros, saldrán airosos pero no presumirán de su victoria pues saben que por batalla ganada hay unas cuantas perdidas.


Así que este brindis es para VOS (sí, sí, para vos...) que pedís una cerveza a las 6 de la mañana, para vos que cuando ves un compañero mal herido lo asistís y hasta lo acostás, para vos que te han acostado varias veces...para vos que sabés que la mejor lucha no es la que pasó sino la que está por venir...para vos guerrero nocturno incansable...SALUD!!








lunes, 16 de abril de 2007

El hombre más feliz del mundo


No tengo idea de quién es, pero sin duda alguna, por el néctar de sus manos, debe ser "El hombre más feliz del mundo"
Salud compañero! Dele su merecido!

Primer Brindis: León escocés

En mi primera entrada(o brindis) me gustaría recordar una vieja frase, de un personaje "x" que llamábamos "el León de Fratuzzo", por lo que tomaba ese cristiano. Realmente estaba endemoniado.

Era (porque hace tiempo que no lo veo, y como buenos egocéntricos que somos matamos a esas personas que no vemos hace mucho) uno de los que trabajaba a bordo de la flota de buquebus, y de vez en cuando, en esos momentos que paraba en Montevideo siempre se daba su tiempo para parar en el bar que nos juntábamos con nuestro grupo de amigos, "Fratuzzo". Era uno de esos bares en donde todos se conocen con todos, "chiquitos pero de gran corazón"

Este "naipe" lo habíamos apodado "el León" por su salvaje manera de ingerir un whisky tras otro. "Otro nacional querido Marcelo", le decía cada 20 minutos al que atendía el boliche, con una tranquilidad que asombraba. Esas eran sus palabras, y después quedaba en silencio, y a menos que encontrara una charla interesante para él, podía callar toda la noche y tomar apasiblemente.

Entre frases como por ejemplo: "!!cómo toma esta juventud!!", no teniendo más de 35 años él, o "¿dónde quedaron los bares de antes?" se iba "clavando" uno tras otro en la barra. Hay que reconocer que nunca se los contamos, pero sí damos fé que se afirmaba a eso de los 11 de la noche y se iba en un zigzagueante paso a eso de las 3 o 4 de la mañana.

Una noche mientras todos charlaban, chupaban, gritaban y se reían, de entre el humo del cigarrillo y la luz tenue del boliche con Joaquín Sabina de fondo brotó una voz, que todos conocían pero que sonaba extraña por lo poco que se escuchaba. En ese momento todos supimos que iba a decir algo que iba a quedar en nuestra memoria para siempre, algo así como "la pelota no se mancha" o "síganme que no los voy a defraudar".
Apoya su vaso en la barra, saborea el whisky que le queda en la boca, traga, da una pitada a su cigarro, larga el humo y expide con su acostumbrada tranquilidad

"Que bueno sería ser escocés para pedirse un nacional...servime otro
Marcelo"

Eso nos dió para brindar toda la noche, y lo hacemos hasta el día de hoy, así que mi primer brindis en este blog es para él...SALUD "León"!!